
Mutxamel tiene una vivienda dominante: el adosado construido entre los ochenta y los noventa, dividido en garaje, planta baja y buhardilla. Aquí se calcula la carga por recorridos de escalera interior con un armario a cuestas, nunca por metros del salón ni superficie total. Eso es justo lo que anota el estudio previo para tener una cifra real.
Cuando nos visitáis media hora medimos los niveles y volumen en cada estancia contando garaje, sótano o buhardilla sin excepción. Revisamos el acceso: tiro interior o ascensor, ancho del vano y sitio donde puede esperar nuestro camión antes de cargar. Todo ello determina las horas necesarias para vaciar la casa desde lo más bajo hasta la última habitación.
Tres puertas, tres alturas y una escalera que las une
Río Park, La Almaina y Peñacerrada son promociones de los ochenta y noventa con un diseño muy definido: fachadas estrechas en tres plantas que se comunican por una escalera interior común. Ese volumen vertical reparte el espacio sin concentrarlo todo abajo; las cosas están distribuidas entre pisos. Al entrar, lo primero es la herramienta del día a día junto al segundo frigorífico y alguna bicicleta guardada para no obstruir. En planta baja vive el mobiliario diario que se usa con normalidad.
Sobre esas estancias cotidianas hay un tercer nivel dedicado a objetos menos frecuentes: maletas viejas, cajas de mudanzas antiguas o juguetes acumulados en los años. La casa no es una sola estancia grande donde todo cabría; la estructura obliga a subir y bajar con carga para llegar al garaje inferior, vivir en el medio o almacenar arriba. Esa distribución vertical define cómo se organiza el vacío dentro del inmueble.
El armario grande se desmonta en la planta donde vive
Aunque desmontar el armario arriba pueda parecer un trabajo extra, es la opción que realmente ahorra tiempo y esfuerzo en planta baja. Con una escalera de tramo corto y giro, llevar piezas grandes abajo sería arriesgado para las paredes o los pasamanos. Lo mejor es vaciarlo todo: sacar lo contenido de cada cajón, precintarlos bien por si acaso, plegar el somier hasta convertir la cama en un bloque manejable y colocar el colchón a canto contra una pared libre.
Llevar el mueble completo al camión desde arriba evita tener que subirlo luego pieza a pieza. El equipo se encarga de desarmarlo justo donde vive, sin tocar nada del mobiliario circundante ni dañar la estructura del hogar durante las maniobras. Así llegamos abajo con todo listo para cargar, protegiendo el interior mientras resolvemos lo más voluminoso en origen.
Cada altura añade su propio recorrido a las horas de equipo
Cada pieza mueble recorre un trayecto distinto según el nivel donde se encuentra, lo que modifica directamente las horas necesarias para su vaciado y transporte. En una visita rápida de treinta minutos medimos metros cuadrados en todos los pisos del inmueble y contabilizamos peldaños subidos o bajados junto con cada giro de escalera interior. Este conteo preciso entra a formar parte de la partida de horas de equipo en el presupuesto final, donde figura su importe específico al lado para que sepas exactamente qué coste genera cada tramo recorrido.
Mucho mobiliario idéntico requiere más trabajo si está situado en un tercer nivel comparado con planta baja. El desglose refleja claramente estas diferencias porque se paga por lo que realmente ocurre: subir y bajar armarios pesados o camillas de ropa a través de múltiples alturas. Así, el documento muestra cómo cada altura añade su propio recorrido al tiempo del equipo.
La jornada arranca en la buhardilla para dejar libre el tramo alto
Vaciamos Mutxamel organiza la jornada desde el principio para que todo fluya bien por dentro de casa. El trabajo empieza siempre en la buhardilla porque así se despeja el acceso más incómodo y deja las escaleras libres después. Al equipo fresco le toca subir cargando los muebles pesados sin cruzarse con nadie, lo cual evita esperas innecesarias para todos.
A continuación pasamos a vaciar los dormitorios antes de llegar al salón y la cocina del piso principal. El garaje se reserva siempre para el final porque allí nos detenemos a clasificar todo lo que sale. De esa forma separamos las cargas desde abajo hacia arriba, sin atascos ni confusiones en medio de los escalones.
Solo tocamos cada habitación cuando la anterior está terminada y limpia. El orden garantiza que nadie se quede bloqueado con un mueble mientras otra persona sube o baja por debajo. Así gestionamos el volumen total respetando siempre las dimensiones reales del acceso.
Pasamanos, peldaños y puerta basculante protegemos antes del primer viaje
Mientras desciende el volumen dentro de casa, protegemos primero las piezas que tocan cada día: la puerta del garaje, los cantos de escalón y todo lo largo por donde se mueve en un adosado o pareado. Aquí la escalera es el eje central; pasa todo por ella antes de subir al salón o bajar a la buhardilla. Por eso protegemos zaguán, pasamanos y escalones justo antes de mover ningún objeto.
VACIAMOS MUTXAMEL actúa en Mutxamel, El Campello y Busot con un plan claro: importar todo por escrito antes de entrar y cobrar esa cifra exacta al terminar. En estas viviendas multinivel no basta medir metros cuadrados; hay que contar cuántas veces se sube y baja escaleras cargando muebles o sacando herramientas. La limpieza final barre los tres niveles sin dejar resto.
Dos jornadas es lo corriente cuando los tres niveles están llenos
Dos jornadas son habituales cuando los tres niveles están llenos. Una planta baja o un piso suele resolverse en una jornada, pero un adosado con garaje y buhardilla cargados pide dos. Ese número sale directamente de la medición precisa del volumen real: metros por nivel, armarios abiertos dentro del cálculo e incluso lo que hay bajo cubierta o sótano lleno. La cifra aparece impresa junto al importe final desde el primer momento, detallando día de entrada y jornada prevista para encajarlo con los planes del propietario.
Ese plazo se fija antes de entrar en la vivienda y es igual al cobro al terminar; nada cambia si no hay más trabajo que lo firmado. El volumen no son metros cuadrados de salón vacíos, sino cuántas veces hay subir y bajar escaleras cargando mobiliario macizo o electrodomésticos funcionales como bicicletas e herramientas recuperables para segunda mano. En Mutxamel el adosado de tres niveles es la norma: garaje abajo, vivienda en medio y buhardilla arriba.
Cada zona tiene su ritmo: el Casco antiguo exige maniobras estrechas por calles cercanas a iglesias o plazas contiguas; Bonalba permite carga seguida desde parcelas amplias con jardín perimetral. En Els Plans los portales despejados facilitan la tarea, mientras en Peñacerrada y La Almaina se atienden adosados de ochenta y noventa años con patio trasero accesible. Todo queda registrado: barrido total de niveles, fotos del antes y después, entrega de objetos personales empaquetados para su devolución a su familia.